Tortilla de patata

La tortilla de patata es uno de los platos indispensables en mi casa: cada dos semanas cae alguna. Aunque fue mi madre la que me enseñó a hacerla, las medidas me las dio mi tío, que hace una de las mejores tortillas de patata que he probado nunca. Y no es amor de sobrina 😉

Uno de los pasos que descubrí hace poco es poner a remojo las patatas una vez cortadas en un bol grande con agua. Lo había visto en varios sitios y no sabía por qué lo hacían. Cuando decidí escribir esta receta estuve investigando un poquito para poder daros una explicación y es la siguiente: la patata se mete en agua para que suelte la fécula (o almidón). Cuanto más almidón tiene una patata, más aceite absorbe. Este paso es opcional pero yo lo hago porque no tolero muy bien las grasas y así me sienta mejor 🙂

Ingredientes

Para 4 pesonas:
Aceite de oliva: 300 ml y un par de cucharadas más
1 kg de patatas
1 cebolla (unos 130 g)
5 huevos tamaño L (unos 280 g)
Sal

Utensilios

Cuchillos
Pelapatatas, yo me apaño mejor que con el cuchillo
Un par de sartenes, en la que vayas a hacer la tortilla y otra para las patatas más profunda
Bol grande
Escurridor
Espumadera
Plato o un volteatortillas (no sé si se llaman así, la verdad…)

Paso a paso

1. Cortamos la cebolla en juliana, es decir, en tiras alargadas y finas, y con dos cucharadas de aceite y una pizca de sal la ponemos en una sartén tapada a fuego muy suave. Yo suelo ponerlo a potencia 3/9 durante 20 minutos, mientras voy haciendo las patatas. Si ves que se dora más de la cuenta baja el fuego o retírala cuando esté trasparente si te gusta así, yo la prefiero con un poco de colorcito.
2. Pelamos las patatas y las lavamos en el fregadero con agua para que no queden restos de tierra. Cortamos las patatas en rodajas muy finitas (como de medio centímetro o menos) y las ponemos en un bol con agua unos 5 minutos.
3. Escurrimos las patatas, las añadimos a una sartén con 300 ml de aceite y 2 puñados de sal a potencia 5/9, y lo tapamos para facilitar la cocción. El aceite no debe estar caliente, si quieres las puedes echar cuando esté frío del todo.
4. Movemos las patatas cada 4-5 minutos para que no se doren demasiado las de abajo y presionamos con la espumadera para que se vayan rompiendo.
5. Mientras se hacen las patatas, batimos los huevos con un puñado de sal en el bol donde pusimos a remojo las patatas (habiéndolo aclarado para que no quede almidón).
6. A los 20 minutos destapamos y subimos un poco el fuego (potencia 7/9) para que se doren las patatas. Este tiempo es al gusto de cada uno. Yo suelo dejarlas 4 minutitos más porque me encantan el sabor que le da a la tortilla la patata dorada.
7. Según se vayan haciendo la cebolla y las patatas las añadimos al huevo. Asegúrate de escurrirlos con la espumadera o con el escurridor para no echar mucho aceite a la tortilla (no tires el aceite porque vamos a usarlo para hacer luego la tortilla). Movemos la mezcla y dejamos que repose 10 minutos para que coja sabor.
8. En este punto yo suelo coger un trozo de patata y probarla para ver qué tal está de sal. Si te parece que está sosa añade un poquito más.
9. Echamos en una sartén una cucharada del aceite que nos ha sobrado antes. Debe mojar el fondo pero sin cubrirlo. Yo prefiero hacer dos tortillas pequeñas que una grande así que uso una sartén de 20 cm de diámetro.
10. Ponemos el fuego a 6/9 y cuando el aceite esté caliente, echamos la mitad de la mezcla. Lo vamos a dejar 2 minutos. Con ayuda de la espumadera (o una paleta, espátula…) separamos la tortilla de las paredes según se está haciendo y damos vueltas a la sartén de vez en cuando para que se despegue del fondo.
tortilla
11. Pasados dos minutos, usamos un volteatortillas (cuanto más ligero sea, mejor) para darle la vuelta a la tortilla: agarramos con una mano el mango de la sartén y con la otra el plato, ponemos el plato sobre la sartén y le damos la vuelta rápido, sin pensártelo mucho.
12. Echamos otra cucharada de aceite a la sartén y, cuando esté caliente, dejamos que resbale la tortilla del plato a la sartén y repetimos el proceso: separar de las paredes, dar vueltas a la sartén… y a los 2 minutos, ayudándonos del volteatortillas o del plato final en el que vayamos a ponerla, la sacamos.

Un consejito: se puede comer fría, caliente, en bocata, para desayunar, con una ensalada, con pimientos… ¡A disfrutar!

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